Hay fotografías que cuentan una historia y otras que, casi sin proponérselo, terminan contando la historia de una ciudad. Eso ocurre con el archivo familiar de Heladería Veneto, que este martes abrió sus recuerdos y compartió una serie de imágenes que permiten viajar a la Santo Tomé de las décadas del 70 y comienzos de los 80.
Son postales tomadas hace más de 50 años, cuando la ciudad tenía otra fisonomía, otros vehículos, otros edificios y también otros ritmos. Pero algunos lugares permanecen como testigos de aquella época.
Un viaje a 1971
El recorrido comienza en 1971, con imágenes del antiguo local de Veneto y su característica cartelería. Aquella primera heladería aparece registrada con detalles que hoy forman parte de la memoria de la empresa.
Entre las fotografías también se conserva una escena que trasciende la historia comercial: una imagen del puente Carretero y la costa del río Salado, tomada ese mismo año.
La fotografía permite observar uno de los paisajes más representativos de Santo Tomé tal como era hace 55 años, mucho antes de las transformaciones urbanas que atravesaría la ciudad.
Los primeros helados y una historia que comenzó en familia
El archivo también conserva imágenes del interior de aquella primera heladería y de los elementos utilizados para elaborar los helados.
En una de las fotografías todavía puede verse el listado de sabores de aquellos años: chocolate, crema chantilly, dulce de leche, crema vainilla, granizado, crema cereza, limón, banana, damasco, ananá, frutilla y crema americana.
Pero quizás uno de los recuerdos más significativos sea el que conecta directamente a la familia con la historia de la empresa.
Junto a una fotografía tomada en 1971, desde Veneto señalaron que “muchos de quienes hoy trabajamos en la empresa, éramos niños”.
La frase resume una historia marcada por la continuidad generacional y por un emprendimiento que atravesó distintas épocas de la ciudad.
De un garaje a una esquina que hoy todos reconocen
Otra de las fotografías, fechada en 1978, muestra una vivienda de Santo Tomé y un automóvil estacionado frente a la propiedad.
Pero la imagen guarda un dato todavía más significativo: según explicó la empresa, en el garaje de esa casa comenzaron a fabricarse los primeros helados.
Aquel espacio doméstico fue, de alguna manera, uno de los primeros capítulos de una historia empresarial que con el paso de los años terminaría formando parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
Una esquina de 7 de Marzo que todavía estaba naciendo
El recorrido fotográfico llega hasta 1982, con una imagen particularmente atractiva para quienes conocen Santo Tomé.
La fotografía muestra el edificio ubicado en Avenida 7 de Marzo e Iriondo todavía en plena construcción. La estructura de hormigón aparece prácticamente desnuda y permite observar cuánto cambió ese sector de la ciudad con el paso del tiempo.
Hoy, esa esquina es uno de los puntos reconocibles de la zona comercial y allí continúa funcionando una de las principales sucursales de Veneto.
Una memoria que también pertenece a la ciudad
Las fotografías forman parte del archivo privado de una empresa, pero el paso del tiempo les otorgó otro significado. En ellas quedaron registrados calles, edificios, automóviles, paisajes y escenas familiares que permiten reconstruir parte de la vida cotidiana de Santo Tomé.
Abrir un archivo familiar puede parecer un gesto íntimo. Sin embargo, cuando una empresa tiene más de medio siglo de historia vinculada a una ciudad, esos recuerdos también pasan a formar parte de la memoria colectiva.
Más de cinco décadas después, aquellas fotografías permiten volver por unos minutos a una Santo Tomé diferente: una ciudad con menos edificios, otros paisajes urbanos y una escala mucho más pequeña, pero reconocible en sus lugares más emblemáticos.
Porque algunas fotografías no sólo conservan recuerdos: también conservan la ciudad que fuimos.
Fuente: Santotomealdía